martes, 18 de julio de 2017

El encuentro con Laura

Era navidad lo recuerdo porque salía temprano del trabajo y me disponía a llegar rápido a casa. Tomé el metro, el mejor servicio, el más cómodo y rápido.
Me senté a su lado, ella con un vestido floreado, que resaltaba su atractiva figura y ponía a correr mi imaginación, no se dio cuenta de mi existencia hasta que me ve sacar de mi bolso un queque, y mi expresión de satisfacción por querer comerlo, pero que se convertía en tristeza, al darme cuenta que estaba molido. Ella se ríe disimuladamente y es ahí cuando aparece un talento escondido.
- jaja (una risa disimulada)
- te ríes, si igual te iba a convidar
Con esa reacción pudimos iniciar una conversación, y es entretenido poder aprovechar esas oportunidades. Finalmente y gracias a lo largo del viaje, pudimos intercambiar teléfonos. Aunque no tenía expectativas con ella, no pensé que me hablaría nunca y cuando dieron las doce en navidad suena mi teléfono. Era un mensaje de ella. Me daba las gracias por acompañarla en ese viaje. En ese momento me sentí bien. Es cuando crece tu confianza.
Al pasar de los días las conversaciones comenzaban a subir de tono, lo que provocaba deseo, y ansias de verla en persona un vez más. Ella utilizaba palabras cálidas, que tenían mi atención, a veces me escondía horas y horas sólo para hablar a través de mensajes, nunca nos llamábamos porque ambos adorábamos escribir...
Hasta que llegó el día en que me incitó a visitarla, es cuando me sentí con fuerza, muy confiado, como un lobo que va por su presa, sin saber aun lo que me esperaba.
Llegué, ella ya me estaba esperando, mismo vestido, el que me llamaba tanto la atención, mismos ojos, mismo cuerpo perfecto. Me invitó a su casa, yo acepté con fervor.
Sentado en su sofá, me pedía que me pusiera cómodo, mientras me servía un trago y se acomodaba cerca de mí. Cada vez estaba más cerca, ambos ya sabíamos qué iba a pasar, cuando me dice:
- Terminé con mi novio hace unos meses, espero que seas mejor en esto que él
- Triste por él
La verdad es que lo dije por decirlo, fue algo extraño, pero seguía confiado y cada vez con más ganas. Ella ya estaba decidida, y comenzaba jugar sin siquiera haber terminado mi trago. El juego previo fue feroz. Las ropas se fueron, y la vi. Hermosa, era indescriptible la sensación, tomó mi mano y me llevó a su habitación, y es cuando todo comenzó a cambiar. Una habitación extraña, colores vivos pero lo que me llamó la atención, fue la cantidad de instrumentos sadomasoquistas que había en el lugar, ella tenía algo preparado, pero aun así seguí.
La mirada de ella comenzó a cambiar, y cada vez que sentía placer sus uñas quedaban marcadas en mi piel, y fue ahí cuando el dolor tomó otro sentido, y perdí un poco la conciencia, me dejé llevar con cada cosa que ella me pedía.
Pasaron un par de horas y le dimos término, el cansancio se notaba, no sólo en mí, ella estaba agotada, me susurraba que durmiéramos y acepté. Pasaron otro par de horas, nos dimos un baño, fue doloroso, había varias heridas en el cuerpo, aún cansados comentamos la experiencia.
Laura, su nombre. Cambió mi forma de ver las cosas, fue una experiencia que jamás olvidaré, pero que en público no puedo contar. No la sigo viendo porque cada vez que nos vemos terminamos mal, no es amor, si no el deseo de destruir al otro mientras el placer nos consume.

lunes, 17 de julio de 2017

Labios



Es necesario decir que los estereotipos siempre han influido en las decisiones que tomamos, referente a nuestros gustos. El físico sin duda es importante, aunque somos seres que sentimos, visualmente hay cosas que nos atraen, y con eso no quiero decir que somos superficiales, pero sí que hay aspectos en la otra persona que nos llaman la atención. 
Y en sus labios estaba el secreto, ella posee unos labios carnosos que siempre me excitaron, cuando la besaba sentía que el mundo a mi alrededor desaparecía, su forma de besar apasionada de una chica de 15 con una inexperiencia que a sus 30 la hacían aún más atractiva. 
Y así fue que nos conocimos, a pesar que hago muchas cosas, trato de que las personas que conozco, en un principio no sepan a qué me dedico, así, me conocen mejor y no se centran en lo que hago. Por lo que esto fue cotidiano, iba caminando a comprar y la vi, ella estaba buscando en su monedero sencillo para pagar, porque le faltaba, y aproveché la oportunidad para facilitar las cosas y pasarle el que yo tenía. 

- Hola, aquí tienes (le di veinte pesos)
- Gracias, estaba segura que tenía
- Son cosas que pasan (y cerré un ojo en señal de seguridad)

Eso fue todo, pensé no volver a verla, hasta que nos volvimos a encontrar. Esta vez en una fiesta. Ella estaba sola en la barra con una copa en la mano. Se veía aburrida, yo iba recién entrando y no le quité los ojos de encima. Cuando al fin me decido, me acerco y digo:

- Hola otra vez.
- Oh qué haces aquí?, hola! 
- Te seguí, la verdad es que soy un psicópata. 
- (risas) haces mal tu trabajo entonces, deberías seducirme para que me vaya contigo y eso no pasará.
- La verdad es que sí pasará, pero no aún. 
- Cuanta fe la que tienes. 
- Debo tener fe, sí no cómo?

Tenía una risa agradable, se dejaba querer mientras la invitaba a bailar, y uno de esos ritmos calientes nos llevó a la pista, se movía bien, me volvía loco cuando sus caderas se agitaban. Nos pusimos a beber un rato, mientras más me acercaba, intentaba besarla pero ella me lo impedía de forma sutil, y entre risa y risa más ganas me daban de tocar esos labios. 
Pasamos gran parte de la noche conversando, y yo más me desesperaba, ella lo sabía y jugaba un poco con eso. Cuando pensé que ya estaba todo perdido y que mis ganas se quedarían solo en eso. Ella se levanta y me dice:

- Nos vamos?
- Tentador, alguna sugerencia?
- Sí, conozco un lugar

Ninguno andaba en vehículo, una acción responsable considerando que ambos estábamos con algunos grados de alcohol en la sangre. El lugar? me llevó a la playa, caminamos alrededor de media hora para llegar, me dijo que cuando la noche estaba así tan calma, le gustaba ir a la playa a ver la luna. Era cierto, había una luna preciosa que por algunos instantes me hizo olvidar el propósito de estar ahí. 
La miré, y creo que por primera vez en la noche dejé de concentrarme en cualquiera de sus atributos, sólo me dejé llevar por sus ojos y finalmente la besé. 
Luego de eso y cuando pensé que la noche recién comenzaba en nuestro encuentro, ella se pone de pie y me dice:

- Besas bien, espero nos volvamos a encontrar
- En serio te irás?
- Sí, después pensarás que soy una chica fácil, y no queremos eso
- No pienso que lo seas, te respetaré
- Me agrada eso, adiós

Me quedé en la playa toda la noche, pensando en lo idiota que era al no intentar algo más, pero con una tranquilidad que me llenaba un poco el alma.